martes, 13 de septiembre de 2011
CONVOCATORIA PARA PRIMERA PUBLICACIÓN DE CUENTOS GRÁFICOS
viernes, 2 de septiembre de 2011
Nativo Taller GANADOR de la convocatoria: “Becas de Edición de Antología de Cuento de las Convocatorias 2011 del Ministerio de Cultura”
NATIVO agradece a todos sus integrantes por su apoyo, así como a la Dirección Administrativa de Cultura de la Gobernación dle Tolima y a la Universidad CUN en Ibagué. próximamente el Departamento y el país contarán con la primera publicación de cuentos gráficos de NATIVO.
http://www.sinic.gov.co/SINIC/Estimulos/Archivos//ActasGanadores/2011154.pdf (haz doble click en el link para ver el acta del jurado)
lunes, 1 de agosto de 2011
viernes, 13 de mayo de 2011
La Vida de la Cigarra (autor: Mauricio Romero - Ibagué)
Élen cambio cada día de su cuarenta años, al levantarse a las cinco de la mañana, mientras se masturba en la ducha; cuando desayuna los huevos revueltos que le sirve su mamá; sentado en el bus mirando de reojo las niñas en sus uniformes con sus largos cabellos todavía mojados, al etiquetar los productos de la sección de aseo del supermercado durante ocho horas; mientras callejea sin rumbo por la ciudad para llegar a la casa cuando su mamá ya está dormida delante de la novela de las once de la noche y ,sobretodo, en la oscuridad de su cuarto, simulacro de la galería de la cigarra, se pregunta: ¿Para qué?
Prende la lámpara del escritorio, la pantalla tubular alrededor de la bombilla enfoca la luz como una línea que corta en dos la oscuridad de la pared. Miles de cigarras clavadas con alfileres al corcho de dos por tres; tonos de pardo a verde, patas ásperas, ojos esféricos, grandes y monstruosos. Esas criaturas ocultan el secreto de la vida, o mejor, la respuesta para curar el dolor que es su vida. En las vitrinas, sobre el escritorio; los caparazones delicados, rotos, que alguna vez surgieron de la tierra rompiéndose para liberar las criaturas en la pared. ¿Dónde está lo que busca?, ¿en el trazo de las galerías subterráneas de la larvas?, ¿en los surcos de los dos pares de alas de las adultas?, ¿en los ojos separados a lado y lado del grueso cuerpo?, ¿en la armonía del canto que acalla el universo entero?, ¿en el desespero de cada apareamiento que los acerca a la muerte?, ¿en la ansiedad por cerrar otro ciclo?
Las descubrió cuando niño, una mañana en que su padre lo llevó al parque. La mano adulta y firme sujetando la de él. El sendero alejándolos del bullicio de las madres gritando a sus necios hijos, los padres sofocados por la cruel cercanía de la familia en domingo, los niños, sus juguetes. Su papá alejándolos más del ruido, internándolos en el silencio. Pero no existe silencio, las hojas de los árboles rascando el viento, pero no son las hojas, no es el viento, es algo nuevo. Un zumbido visceral, orgánico, tonos altos llenando el espacio, nublando el sol. ¿Para qué vinimos acá, papá?, papá no contesta, tal vez el ruido ahoga la pregunta, tal vez es él quien no escucha la respuesta. ¿Para qué papá? grita el niño, está asustado, llora, la bofetada y luego otra, la presión de las manos de su padre en su cuerpo, las lagrimas embadurnándole el rostro, la sensación de ser hurgado y escarbado, las palabras gemidas al oído que el niño no había escuchado antes, sus gritos silenciados por el canto de las cigarras, las únicas espectadoras. Pero no. Entre los árboles su mamá, una espectadora que a diferencia de las cigarras es silenciosa.
Él toma uno de los caparazones, con la lupa detalla los cortes a lado y lado sobre el lomo, la ruta de huida, la única conexión entre la oscuridad y la luz; la oscuridad de una vida sin alteraciones, la luz con promesas de sufrimiento, muerte y liberación.Cuarenta años, era horaque, lo que se revolvía en su alma, saliera.
Al otro día en el bus, mira con descaro las niñas recién bañadas, oliendo a cualquier cosa menos a niñas, pero mejor que la sección de aseo del supermercado. Esa mañana su mamá no había cocinado el desayuno; tiene hambre, tánta como la que se puede tener después de matar a alguien tan temprano; la cigarra ha dejado de ayunar, abandona la galería, el dolor al rasgar el caparazón es reciente, pero ya solo queda la urgencia que no necesita respuestas; con su canto recordarle al universo y a Dios que siempre estarán ahí, en la oscuridad, en la luz, indestructibles, eternas.
AUTOR: MAURICIO ROMERO
ADAPTADO PARA GUIÓN PARA CORTOMETRAJE POR JORGE HUMBERTO HOMEZ
COMICS Y CUENTOS INFANTILES ILUSTRADOS.
Dentro del proceso de escritura de comics y cuentos infantiles ilustrados, que desarrolla laRed Departamental de Escritura Creativa NATIVO en asocio con el programa de diseño gráfico de la C.U.N Ibagué y su taller de Comic e Ilustración están en desarrollo los siguientes proyectos:
Laura Nuñez está desarrollando el libro álbum OKU, que será presentado a las Convocatorias de Estímulos 2011 del Ministerio de Cultura, en la modalidad de Libro Álbum Infantil.
Jorge Laguna, está desarrollando un comic infantil para niños, basado en mitos y tradiciones Tolimenses.
Jorge Homez y Mauricio Romero con el apoyo de otros asistentes al taller está desarrollando el comic de terror “El Ataque de los Hombres Pollos Zombies”
El Taller de Escritura Creativa “NATIVO” impulsa la escritura de cuento, cuento fantástico, cuento infantil, guión literario para cortometraje (en asocio con el Consejo de Cine del Tolima) y comic (en Asocio con el Programa de Diseño Gráfico de la Universidad C.U.N. Ibagué).
Invitamos a todos los interesados en iniciar o continuar su proceso de creación literario a unirse a la Red, inscribiéndose al correo nativotaller@hotmail.com para poder recibir asesoría en escritura creativa y poder vincular las iniciativas locales en el Tolima a la RED y visitar nuestro blog http://nativotaller.blogspot.com/
ATENTAMENTE
Mauricio Romero
Consejero de literatura del Tolima
Coordinador de Nativo
Lejos del Paraíso (autor: Santiago Ramírez - Valle de San Juan)
En el vagón viajaba, no el escritor que triunfó en vida, sino un viejo y destruido hombre que intentó ser cualquier cosa; diplomático, periodista, funcionario, escritor, comerciante, soldado, gobernador ilegitimo. Solo tenía 57 años, pero el paludismo, la intensidad con la que vivió se lo estaban cobrando en vida. Junto a él viajaban personas que no tenían nada, ni siquiera el derecho a morirse cerca de las tumbas de los suyos, desterrados por la guerra mas reciente. Jorge los detalló, no hablaban, era como si en el vagón se hiciera un velorio, y a eso olía, a muerto con un vago consuelo de incienso, todos mirando un punto perdido, con la expresión de ya no querer pensar más, de no interesarles que había para ellos en esta vida.
El tren empezó a detenerse. Jorge reaccionó, estaban entrando en la estación, esperó que las almas en pena, que lo habían acompañado, terminaran de descargar sus equipajes embalados en el último momento, en la huida de una madrugada de miedo. Él fue el último en descender del vagón y se arrepintió, pues de haber sido el primero, no habría tenido que ver la tristeza que lo había acompañado durante todo el viaje multiplicada por decenas. Todos los vagones, cada uno de ellos, descargando la misma desesperanza en los andenes de la estación, recordó un verso desesperanzador de la Divina Comedia que le leyó su padre una tarde remota.
Llevaba tiempo suficiente viviendo en Ibagué, pero nunca la había descubierto. Esa vez Jorge Isaacs levantó la vista y al fin observó. A su espalda la sucia estación ferroviaria, al otro lado de la avenida que conducía al cementerio, el planchon que era el matadero que ocasionalmente había servido y serviría alguna vez más para las ejecuciones públicas y apresuradas, viviendas que servían para lo que servirían en cualquier pueblo alrededor de una estación: graneros, cantinas, burdeles. Pero algo llamó su atención, eran las personas, la gente en Ibagué no eran ibaguereños, eran cientos de desarraigados y desplazados que habían llegado a ese pueblo de distantes puntos geográficos sólo por la necesidad básica de sobrevivir, pero no sentían que ésa fuera su tierra, y esperaban que la Divina Providencia les concediera la gracia de no tenerse que morir en esas calles ajenas. Jorge cruzó la avenida, tendría que rodear el matadero para alquilar una mula que lo llevara a su residencia. Fue un trayecto largo para su estado anímico, y por primera vez se sintió cercano a la gente que compartía ese trozo de tierra con él, tenia mucho en común con ellos, moriría lejos de la tierra de sus amores, anhelando la de su infancia. Descubrió que Ibagué estaba lejos del Paraíso.
Santiago Ramírez (Valle de San Juan)

