
viernes, 17 de febrero de 2012
Lanzamiento del libro de cuentos ilustrados "LA LETRA CON SANGRE ENTRA"

lunes, 10 de octubre de 2011
GRUPO CREATIVO ANTOLOGÍA DE CUENTO "LA LETRA CON SANGRE ENTRA"

Fotografía de casi la totalidad del grupo de creativos, dibujantes e ilustradores que harán parte de la antología.
Avanza en el Departamento del Tolima la edición del libro de Antología de cuentos gráficos "La letra con sangre entra" del taller de escritura creativa NATIVO, el cual fue ganador de la "beca de edición de antología de cuento de las convocatorias del 2011 del Ministerio de Cultura".
El libro contará con una selección de cuentos elaborados por los integrantes del taller y estos serán ilustrados por los integrantes del taller de cómic e ilustración que se dicta en la CUN Ibagué los jueves en la tarde, el cual hace parte de la red de talleres de escritura creativa NATIVO, y por otros ilustradores pertenecientes a la red.
El libro será diseñado y diagramado por Integral de Comunicaciones, empresa de diseño Tolimense que apoya la red, y estará impreso en el mes de Noviembre del presente año, demostrándose así la capacidad de elaborar productos editoriales, literarios y visuales de excelente calidad.
martes, 13 de septiembre de 2011
CONVOCATORIA PARA PRIMERA PUBLICACIÓN DE CUENTOS GRÁFICOS
viernes, 2 de septiembre de 2011
Nativo Taller GANADOR de la convocatoria: “Becas de Edición de Antología de Cuento de las Convocatorias 2011 del Ministerio de Cultura”
NATIVO agradece a todos sus integrantes por su apoyo, así como a la Dirección Administrativa de Cultura de la Gobernación dle Tolima y a la Universidad CUN en Ibagué. próximamente el Departamento y el país contarán con la primera publicación de cuentos gráficos de NATIVO.
http://www.sinic.gov.co/SINIC/Estimulos/Archivos//ActasGanadores/2011154.pdf (haz doble click en el link para ver el acta del jurado)
lunes, 1 de agosto de 2011
viernes, 13 de mayo de 2011
La Vida de la Cigarra (autor: Mauricio Romero - Ibagué)
Élen cambio cada día de su cuarenta años, al levantarse a las cinco de la mañana, mientras se masturba en la ducha; cuando desayuna los huevos revueltos que le sirve su mamá; sentado en el bus mirando de reojo las niñas en sus uniformes con sus largos cabellos todavía mojados, al etiquetar los productos de la sección de aseo del supermercado durante ocho horas; mientras callejea sin rumbo por la ciudad para llegar a la casa cuando su mamá ya está dormida delante de la novela de las once de la noche y ,sobretodo, en la oscuridad de su cuarto, simulacro de la galería de la cigarra, se pregunta: ¿Para qué?
Prende la lámpara del escritorio, la pantalla tubular alrededor de la bombilla enfoca la luz como una línea que corta en dos la oscuridad de la pared. Miles de cigarras clavadas con alfileres al corcho de dos por tres; tonos de pardo a verde, patas ásperas, ojos esféricos, grandes y monstruosos. Esas criaturas ocultan el secreto de la vida, o mejor, la respuesta para curar el dolor que es su vida. En las vitrinas, sobre el escritorio; los caparazones delicados, rotos, que alguna vez surgieron de la tierra rompiéndose para liberar las criaturas en la pared. ¿Dónde está lo que busca?, ¿en el trazo de las galerías subterráneas de la larvas?, ¿en los surcos de los dos pares de alas de las adultas?, ¿en los ojos separados a lado y lado del grueso cuerpo?, ¿en la armonía del canto que acalla el universo entero?, ¿en el desespero de cada apareamiento que los acerca a la muerte?, ¿en la ansiedad por cerrar otro ciclo?
Las descubrió cuando niño, una mañana en que su padre lo llevó al parque. La mano adulta y firme sujetando la de él. El sendero alejándolos del bullicio de las madres gritando a sus necios hijos, los padres sofocados por la cruel cercanía de la familia en domingo, los niños, sus juguetes. Su papá alejándolos más del ruido, internándolos en el silencio. Pero no existe silencio, las hojas de los árboles rascando el viento, pero no son las hojas, no es el viento, es algo nuevo. Un zumbido visceral, orgánico, tonos altos llenando el espacio, nublando el sol. ¿Para qué vinimos acá, papá?, papá no contesta, tal vez el ruido ahoga la pregunta, tal vez es él quien no escucha la respuesta. ¿Para qué papá? grita el niño, está asustado, llora, la bofetada y luego otra, la presión de las manos de su padre en su cuerpo, las lagrimas embadurnándole el rostro, la sensación de ser hurgado y escarbado, las palabras gemidas al oído que el niño no había escuchado antes, sus gritos silenciados por el canto de las cigarras, las únicas espectadoras. Pero no. Entre los árboles su mamá, una espectadora que a diferencia de las cigarras es silenciosa.
Él toma uno de los caparazones, con la lupa detalla los cortes a lado y lado sobre el lomo, la ruta de huida, la única conexión entre la oscuridad y la luz; la oscuridad de una vida sin alteraciones, la luz con promesas de sufrimiento, muerte y liberación.Cuarenta años, era horaque, lo que se revolvía en su alma, saliera.
Al otro día en el bus, mira con descaro las niñas recién bañadas, oliendo a cualquier cosa menos a niñas, pero mejor que la sección de aseo del supermercado. Esa mañana su mamá no había cocinado el desayuno; tiene hambre, tánta como la que se puede tener después de matar a alguien tan temprano; la cigarra ha dejado de ayunar, abandona la galería, el dolor al rasgar el caparazón es reciente, pero ya solo queda la urgencia que no necesita respuestas; con su canto recordarle al universo y a Dios que siempre estarán ahí, en la oscuridad, en la luz, indestructibles, eternas.
AUTOR: MAURICIO ROMERO
ADAPTADO PARA GUIÓN PARA CORTOMETRAJE POR JORGE HUMBERTO HOMEZ





